martes, 29 de enero de 2013

Deuda Subordinada y Participaciones Preferentes


Deuda Subordinada y Participaciones Preferentes


Mucho se está hablando últimamente (hace ya años en realidad) de estos dos productos
"de ahorro"... Sé que lo que voy a decir es predicar en el desierto, pero dadas las
barbaridades que se escuchan y se leen, quiero romper una lanza por el gremio al que
pertenezco (los empleados de banca)... Creedme, nos pasa como a los políticos, somos
casi todos honrados, pero parece que unos pocos se han propuesto estigmatizar al resto!

Vaya por delante que en mi opinión no son "un producto complejo", y que no creo que
ahora todo el que se haya quedado pillado con ellas "creía que era un plazo fijo"... En mis
algo más de diez años como director de varias sucursales, en distintas entidades, no me
he encontrado ni un cliente "tonto". Siempre hay algún pelmazo, está claro, pero no más
que en cualquier otro sector.

Para romper un poco el hielo, copio un Mail que mandó un buen amigo el otro día:

Si tenéis algún amigo al que le hayan “pillao” con las preferentes, en Barakaldo saben
como recuperar ese dinero.!
¡Le pone la cara “del revés” al director del banco y recupera su dinero! ¡El cliente tenía 35.000 euros en preferentes! ! ! !

“La hostia se oyó en cuatro términos municipales de Bilbao”, asegura el jefe de la Policía
Local de Barakaldo, población donde transcurrieron los hechos, y provocó una grieta de
diecisiete metros lineales en el frontón municipal. “Creíamos que se había desplomado la
cubierta del polideportivo”, asegura uno de los vecinos. “La mitad de las vacas del pueblo
se han quedado sordas”, puntualiza otro vecino de una pequeña localidad situada a ocho
kilómetros de Barakaldo. Al parecer, la razón por la que el banco no podía devolver al cliente el dinero de la participación preferente consistía en un simple problema informático que se resolvió de
manera extremadamente sencilla en cuanto el director, ya con la cara del revés, apretó
cinco o seis botones del teclado de su ordenador y luego introdujo un número largo
seguido de unas letras. Abelardo Zaragormendi, el jubilado que tuvo la feliz ocurrencia de propinar el bofetón, asegura que no es ningún experto en ordenadores y que él ha sido el primer sorprendido
por el resultado. “Le dije al director que quería sacar el dinero de la preferente, me
empezó a decir palabras raras y le solté el sopapo automáticamente, sin pensar en cosas
informáticas”, cuenta Zaragormendi.“Yo había oído algo de reiniciar, pero no creía que se referían a esto”, añade. El cliente obtuvo además un juego de sartenes y tres calendarios. La “Maniobra Zaragormendi”, como ya se conoce al suceso de la oficina bancaria de Barakaldo, será incorporada el próximo curso en todos los manuales de informática y economía de las universidades españolas.

“Es una hostia de recorrido, con la mano abierta, tirando primero el hombro hacia atrás
hasta que te cruja el esternón. Luego sueltas el brazo y acompañas el hostión con un me
cago en tu puta madre en voz alta”, ha revelado Zaragormendi.

Me partía la verdad. Lamentablemente, detrás del chiste hay auténticos dramas. No
obstante, ¿nadie entendía lo que compraba?. Explico muy brevemente de qué estamos
hablando:

Se trata básicamente en ambos casos de un título de renta fija, que te paga unos
intereses periódicos, conocidos de antemano, y que te reembolsa tu capital al
vencimiento. ¿Es esto muy complicado? No parece, ¿no?. Sin embargo hay tres peculiaridades:

  1. Vencimiento: puede ser una fecha determinada o no... Pueden ser perpetuas; en ese caso ¿cuándo recupero mi dinero? 
  2. En cualquier momento, mediante la venta del título, a través de un mercado de renta fija si es que cotiza (el AIAF por ejemplo), o bien encontrando un comprador, que la propia entidad te puede facilitar... Bien, entonces ¿mi dinero no corre riesgo?
  3. Claro que corre riesgo, de tres tipos:
  • De liquidez: cuando no haya comprador para mi título
  • De tipo de interés: el pago del mismo puede estar supeditado a que la entidad que lo emite tenga beneficios (hace años era sencillamente impensable ver una entidad financiera en pérdidas, hoy...)
  • De pérdida de nominal: como hemos dicho, este título cotiza, es decir, para venderlo hay que encontrar un comprador, y puede pasar que ese supuesto comprador nos ofrezca un precio por debajo de su valor porque haya otras alternativas de menos riesgo que paguen el mismo interés o más que nuestro título, o bien que tengan el mismo riesgo pero paguen más interés. En el límite, que es lo que está pasando ahora, nuestro título puede no valer nada: nadie lo quiere porque o bien no paga intereses o nunca se va a recuperar el principal.

Bien, todo esto se explica en cinco minutos, y es algo que cualquier persona con una mínima formación entiende no?... Vale, tal vez no tan mínima, pero lo que está claro es
que nadie puede confundir esto con un plazo fijo. Por cierto, un plazo fijo pagaba un 2% y
una deuda subordinada digamos el 7%... Pero claro, todo esto hay que decirlo.

Yo he vendido Deuda Subordinada a mis clientes... y nunca he recibido una queja. Eso sí,
lo explicaba como lo explico aquí. Y nunca se me ha ocurrido vendérselo a viejecitas con
Alzheimer, ni he recomendado nunca a ningún cliente que invierta todo su patrimonio en
un solo producto. Y no creo que sea un bicho raro. Creo que la mayoría de los
profesionales de banca funcionamos así.

Por favor, dejad que os asesore siempre un profesional... el que os quiere colocar un
producto se le ve a la legua.

Para el resto está claro: si hay problemas, usad la "Maniobra Zaragormendi"!

Un saludo.